Boletín informativo Estrella Maili

Boletin del 2005-04-18

Bienvenidos a una nueva edición del boletín de la Fundación Estrella Mailí.

En este boletín gratuito, encontrará artículos, historias, poemas, bibliografía, enlaces a otras páginas web que ofrecen recursos para personas, especialmente padres, que viven un proceso de duelo. Es un espacio para expresar sentimientos y compartir experiencias...

En esta edición del boletín de la Fundación Estrella Mailí les ofrecemos...
  1. Una presencia constante - Gisela Luján
  2. Yo También - Fernando Bahamondes
  3. Libros: “La muerte no existe”, Betty Bethards. Reflexión enviada por Norma Randazzo.
  4. Muere lentamente... Pablo Neruda

Les recordamos que pueden ver los boletines anteriores en www.estrella-maili.com

=============== ARTICULOS COMPLETOS ===============

1)Una presencia constante - Gisela Luján

La vida, con sus inesperadas vueltas y recovecos, no deja de sorprendernos. Y me pregunto si después de tantas experiencias, no deberíamos ya estar acostumbrados a sus giros de timón, a sus caprichos. Sin embargo, pareciera que no es así y cuando menos lo esperamos un acontecimiento nos sorprende, como alguien que, oculto detrás de algún arbusto y al amparo de las sombras de la noche nos asalta para despojarnos de nuestros documentos, dinero o en el peor de los casos, de nuestra vida.

Una joven estudiante de 19 años que dedica toda su energía a su proyecto de vida muy lejos de su hogar, sale una noche de su casa en su automóvil a reunirse con un grupo de amigas. Sin embargo, un giro equivocado en una callejuela oscura la hace estrellar el automóvil que conduce y muere después de pasar cuatro meses en estado de coma en un hospital en una ciudad extraña.
Un hombre joven de 35 años, cuya pasión es escalar las cumbres más altas y remotas del mundo, se despide de su esposa y de sus dos pequeños hijos, y emprende su viaje sin regreso, sin saber que nunca más verá a su familia.

Ninguno de ellos, al menos en su forma física, volvió a ver un nuevo amanecer. Su espíritu, liberado de las ataduras del cuerpo físico vagaba ya liviano en otra realidad, mucho antes de que sus familiares y amigos tuvieran conocimiento de su muerte. A estos dos jóvenes les llegó el momento de tomar su examen final – aquel que todos nosotros, tarde o temprano, debemos tomar – en el momento en que menos lo esperaban. Jóvenes, pensamos, con toda una vida por delante, ¿cómo pueden morir?

Estos dos eventos me han impactado y me inducen a reflexionar sobre la vida y su misterio más grande, la muerte. ¿Por qué la muerte siempre nos sorprende si es lo único seguro que va a suceder en nuestra vida? Con frecuencia nos encontramos haciendo todo lo posible por ignorarla, evitando pensar en ella, hablando y actuando como si en nuestro deambular por este mundo, nunca tuviéramos que topárnosla, o pensando que a lo mejor somos tan afortunados, que podemos rodearla, pasar a su lado sin hacer ruido, camuflados para que no nos vea, mientras se distrae con otras personas.

Para los que creemos que la vida no acaba con la muerte, sino que se transforma, nos corresponde dedicar parte de nuestro tiempo en esta realidad física y familiarizarnos con esa transformación, sin embargo, dedicamos poco tiempo y energía a esta preparación porque siempre estamos muy preocupados y distraídos con muchas otras cosas que no tienen sino la finalidad de no ver lo obvio, nuestra irremediable finitud ¿No seríamos más sabios y viviríamos con el espíritu más tranquilo si en vez de luchar contra lo invencible e inalterable lo aceptamos de una vez? Así podríamos prestar atención a lo que es realmente importante: el comienzo o continuación de nuestra vida después de esta vida.

La muerte es una presencia constante en nuestras vidas desde el día en que nacemos. Camina a nuestro lado rozándonos imperceptiblemente y con cada paso que damos, su respiración se acompasa con la nuestra. Mientras más intentamos ignorarla, como el elefante blanco en la habitación, más reclama nuestra atención. Pienso que es más sabio mirarla a los ojos y aceptar su silenciosa presencia. Quizás venciendo el temor que le tenemos, podemos comenzar a vivir plenamente.

2)Yo También - Fernando Bahamondes

Como está tu esposa, me preguntan los amigos
Yo me ofendo, pero digo así, más o menos
El tiempo los ayudará, dicen los más sabios
Tienen otros dos hijos por quien vivir.

Agradezco tu preocupación
Mi esposa está sufriendo,
Pero ven aquí amigo
Que soy un padre sin hija
Llevo el dolor en mi cuerpo
Y necesito que entiendas
Que mi hija era una sola

Su partida a mí también me duele
Sufro en silencio el no tenerla
Veo su muerte en sus ropas vacías
Y beso sus fotografías
Queriendo mantener en el recuerdo
Hasta el último detalle
De la que fue mi niña.

Necesito un abrazo amigo
Con mucho sentimiento
No te sientas mal porque lloro
Yo también necesito hacerlo
Ella era mi vida
Y yo su viejito.

Ahora déjame hablarte de ella
Necesito mucho hacerlo
Los hombres muchas veces
No sabemos expresarnos
Pero tenemos un corazón
Que cuando esta herido
No sabemos como calmarlo.

Ella era la luz, el sol y la vida
En mi mente sus imágenes se atropellan
La veo de dos meses en mis brazos
Luego me besa vestida para su primera comunión

Salto atrás en el tiempo
Y la veo en el columpio
Como también en su uniforme de la escuela.
Ahora yo estoy sentado y ella me canta
Para llegar a los 11 que me hace una confesión.

Su compromiso y luego su casamiento
Se quedan en mi memoria.
En mi mente ha volado el tiempo
Y llegamos a su casa,
Los almuerzos familiares
Y luego mi cumpleaños No.50.
Ahora estamos en Chile y luego en Argentina
Un abrazo de despedida
Ya nos veremos luego.

Hasta aquí llegan mis recuerdos
Pero hay una imagen que perdura
Fue la última vez que la vi
Ella ya no podía saberlo.

Trato de olvidarlo
Y reemplazar este recuerdo
Por aquellos de felicidad
Que antes te mencionaba.

25 años de recuerdos
es todo lo que me queda
hubo una niña un día
que me llamaba papito
abría sus manitos
Y corría a esperarme.

Yo le hablaba en su lengua
Más la confundía
Que lindo es volver atrás
Con tanta melancolía.

Gracias amigo por tu abrazo
Y escucharme por un rato
El recuerdo de mi hija
Ya se va agradecida
Por este padre compungido
No siempre comprendido
Que arrastra hoy su pena
Hasta otro rincón de la vida.

12 de Mayo de 2004

Fernando.Bahamondes@bluescopesteel.com

3)Libros: “La muerte no existe”, Betty Bethards. Reflexión enviada por Norma Randazzo.

En este difícil camino del dolor de perder un hijo, he tomado por el atajo de leer, leer, leer. Eso me ayuda mucho a quemar horas, que a veces se hacen interminables. Yo no quise ir al grupo de ayuda, pero mi hermana que es un sol, si asistió. Esos hermosos padres que se reunían con ella, comenzaron a enviarme libros prestados. De allí que empecé a tirarme en la cama a leer, y luego, con el tiempo me di cuenta que a mi hijo Germán que está en el cielo y a mi hijo Damián que está en la tierra no les gustaba eso. Seguí leyendo pero desde otra perspectiva. Un día mi hijo Damián me trajo LA MUERTE NO EXISTE de Betty Bethards. Fue la primera y única vez que pasó por una librería para traerme un libro y yo lo tomé como enviado allí por su hermano desde el cielo. La autora es sanadora espiritual y profesora de meditación, pero por sobre todas las cosas, es mamá de dos hijos muertos. Habla tan lindo de la vida y de la transición llamada muerte, que eso me llevó a re-leerlo varias veces. El hecho de que ella hable desde nuestro mismo lugar, me llevó a creer que quizás es como ella dice, la muerte no existe, solo abandonamos nuestro cuerpo cuando nos llega el día, y que realmente es un premio de Dios, ya que en el cielo no existe el dolor, la envidia, ni nada malo. Con distintas experiencias personales nos enseña qué nos sucede al morir, y eso alivia un poco este gran dolor que nos aprieta minuto a minuto, ya que dice que sea por la causa que sea, nos desprendemos del abrigo viejo o cuerpo, antes de sufrir. Ella afirma que no hay accidentes ni casualidades en la Tierra y que \"nadie\" puede irse al cielo hasta que no haya completado lo que vino a hacer aquí. Debemos rezar y dejarlos ir con amor. Para ellos es muy doloroso vernos sufrir, cuando ellos están a salvo, felices y bien. Dios nos regala la vida dentro de un traje terrestre, solo para aprender lo que se debe o no debe hacer.

Esta es mi reflexión sobre el libro y aprovecho esta oportunidad para enviarles a todos los padres y familias en el dolor, el abrazo más fuerte y mis más sinceros cariños.
Norma Miniello de Randazzo.

“La muerte no existe”
Betty Bethards
Ediciones Obelisco
1· edición, Julio 2001
E-mail: obelisco@airtel.net

4)Muere lentamente... Pablo Neruda

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo
todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga
vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre
blanco y los puntos sobre lassobre las \"íes\" a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos
sensatos.

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien
no encuentra gracia en sí mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.
Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de
la lluvia incesante.

Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no
preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan
sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo
exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.

Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida
felicidad.


¡Hasta pronto, amigos!















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