Boletín informativo Estrella Maili

Boletin del 2005-01-31

Bienvenidos a una nueva edición del boletín de la Fundación Estrella Mailí.

En este boletín gratuito, encontrará artículos, historias, poemas, bibliografía, enlaces a otras páginas web que ofrecen recursos para personas, especialmente padres, que viven un proceso de duelo. Es un espacio para expresar sentimientos y compartir experiencias...

En esta edición les ofrecemos...
  1. Nota del editor: Mariana, siempre presente...
  2. ¿Cómo podemos ayudar a nuestros seres queridos que viven un proceso de duelo? - Hospice of Boulder County
  3. Cambios - Por Gisela Luján
  4. Libros: Déjame llorar – Anjí Carmelo. Taranná Edicions i Distribucions, S. L. Barcelona.
  5. Melodía de la vida – Joshua Loth Leibman

Les recordamos que pueden ver los boletines anteriores en www.estrella-maili.com

=============== ARTICULOS COMPLETOS ===============

1)Nota del editor: Mariana, siempre presente...

Conexiones.
¿Cómo podemos estar conectados un halcón, Mariana y yo? No lo sé. Es una pregunta que difícilmente tendrá respuesta, pero siento que de alguna forma lo estamos. Cuando el halcón extiende sus alas y emprende su majestuoso vuelo, o recortado en el azul celeste del cielo, vuela en círculos, sé que el halcón, Mariana y yo estamos conectados y que en ese vuelo hay un mensaje oculto para mí.

El halcón – ¿Mariana? - parece decirme: “Mírame... Soy libre. En mi libertad está mi fortaleza. Me elevo sobre la tierra, liviano mi espíritu, sin cadenas que lo aprisionen. Soy parte de tu pasado, presente y futuro, porque estamos conectados por hilos invisibles.”

Me pregunto si nuestra vida es la suma de un infinito número de conexiones y nuestra tarea es encontrar el hilo invisible que las une a todas. Una vez que encontramos el hilo, ¿cómo desenredamos esa madeja?

Conexiones.
Prestemos atención a las personas y eventos en nuestras vidas y poco a poco, comenzaremos a tejer nuestra historia que es también parte de la historia de todas las personas presentes y ausentes con las que nos hemos conectado a lo largo de los años.

¿Y el halcón?
Se eleva imperturbable a mis cavilaciones.

2)¿Cómo podemos ayudar a nuestros seres queridos que viven un proceso de duelo? - Hospice of Boulder County

Con frecuencia recibo emails de personas que quieren saber cómo ayudar a un familiar o amigo que está viviendo un proceso de duelo.
Es muy probable que la persona que vive un proceso de duelo no tenga la energía para pedir ayuda, pero seguramente agradecerá tener cerca a quienes la desean ayudar. Recuerde que para esta persona, lo que es figura, es su dolor y tristeza. Usted, aunque forma parte del fondo borroso en la vida de una persona que está viviendo un proceso de duelo, es un apoyo importantísimo.
Espero que las ideas que comparto a continuación, les sirvan para dar a poyo a ese amigo entrañable o familiar.

Si quiere ayudar...

ESTÉ CONSCIENTE... el duelo es un proceso natural y necesario después de la muerte de un ser querido. Espere reacciones diversas de su amigo o familiar, desde el mutismo y apatía más profunda, hasta la histeria.

ESTÉ PRESENTE... el duelo no es un problema que hay que resolver, sino un proceso que se vive. Los problemas que se presentan son consecuencia del evento traumático que vive la persona amiga o familiar.

SEA SENSIBLE... aprenda a seguir el curso del dolor de su ser querido, en vez de tratar de minimizarlo o removerlo. No espere las mismas conductas o intereses que existían antes de la muerte del ser querido...

SEA HUMANO... Permita la expresión de sentimientos – rabia, culpa, tristeza – sin juzgar.

ESTÉ LISTO... Para escuchar la historia una y otra vez. Esto es parte del proceso de asimilación y aceptación de la muerte del ser querido.

SEA PACIENTE... El proceso de duelo toma mucho tiempo.

EVITE LOS “CLICHÉS... frases tales como: “yo sé cómo te sientes”; “el tiempo cura todas las heridas”; “no llores porque él / ella está en un lugar mejor”, dichas con la mejor intención, en vez de brindar consuelo, hieren a la persona que está viviendo su duelo. Si no sabe qué decir, mejor guarde silencio.

MANTENGA EL CONTACTO... Después de unas semanas de haber estado rodeada de personas que se han ocupado de las partes prácticas de su vida, la persona se encuentra sola con su tristeza, abandonada por amigos y familiares que vuelven a sus vidas. Es este el momento de mantener el contacto por medio de llamadas telefónicas, emails, visitas, etc. No se desanime si su amigo o familiar no inicia el contacto. El dolor por la muerte de un ser querido absorbe toda la energía de una persona y no deja espacio para otro tipo de sentimientos.

HAGA ALGO REAL... Las cosas pequeñas son las que demuestran que nos preocupamos por otros. Ayudar con los quehaceres de la casa, ofrecer hacer alguna diligencia, llevar a los niños al colegio, etc., pueden tener un gran impacto en el bienestar emocional de la persona que vive un proceso de duelo. Estimule a su ser querido a comenzar una nueva actividad o retomar las que realizaba antes.
Y recuerde...“Solo sanamos de un dolor cuando lo padecemos plenamente.”
Marcel Proust

3)Cambios - Por Gisela Luján

La vida consiste en situaciones que se presentan una tras otra y que nos mantienen en una constante toma de decisiones. Estas situaciones, son figuras que exigen nuestra atención y energía hasta ser resueltas, para pasar luego a formar parte del bagaje de nuestras experiencias, dándole forma y consistencia a la persona que somos.

Necesitamos tomar desde las decisiones más triviales hasta las más trascendentales, aquéllas que muchas veces implican cambios profundos, que nos transforman y nos llevan a buscar un nuevo sentido a nuestras vidas. La muerte de un hijo implica cambios, toma de decisiones, abandonar modelos y patrones de conducta que hemos acumulado, quizás neuróticamente, y aprender a vivir de nuevo, asimilando la nueva realidad, asumiendo nuevos roles, reajustándonos y acomodándonos - proceso que puede durar largos años - hasta lograr reconstruirnos y reconectarnos de nuevo con la vida.

No sabemos cómo vamos a cambiar ante las situaciones traumáticas que se presentan a lo largo de nuestras vidas, incluyendo la muerte de un hijo, que nos arroja violentamente a un caos existencial. Sin lugar a dudas, no estamos preparados para afrontar la muerte de un ser querido y aunque racionalmente estemos concientes de que no somos eternos y de que en algún momento moriremos, la muerte de un hijo escapa a lo que pensamos es la secuencia natural del ciclo de vida y muerte.

Un nuevo aniversario de la muerte de mi hija me golpea sin piedad y no puedo escapar de su impacto, pero me brinda la oportunidad para detenerme en este camino del duelo y reflexionar sobre mi travesía en estos largos años. Estoy consciente de los cambios que se han operado en mí, tal vez imperceptibles para la mayoría de las personas que me conocen y que me han transformado en una persona diferente - no sé si mejor o peor - a la que era antes de la muerte de mi hija. Tengo la sensación de estar viviendo dos vidas en paralelo, donde las nuevas experiencias y logros de una no son suficientes para compensar lo que perdí en la otra. Sin embargo, reconozco que a pesar de la experiencia traumática que he vivido, hay cosas que han quedado inalteradas y que forman parte de mis dos vidas.

La muerte de Mariana me ha puesto en contacto de una manera mucho más profunda con mi vulnerabilidad física, con la realidad y el temor a mi propia muerte y esta certeza que me acompaña permanentemente, es con frecuencia fuente de serenidad y de una paz interior que nunca antes había sentido. Me he convertido en una persona que vive mucho más hacia su propia interioridad que hacia afuera y definitivamente, he perdido mi capacidad de asombro - si mi hija murió, cualquier cosa puede pasar - Esta revelación me permite comprender y ver la realidad tal como es y no distorsionada a través de un cristal, como yo quisiera que fuese.

Antes, solía comenzar mi día con entusiasmo y me sobraba energía para mi familia y todas las actividades que realizaba, disfrutando intensamente de todo lo que la vida me ofrecía. Ahora, mi nivel de energía es más bajo y muchos días debo hacer un esfuerzo por encontrar entusiasmo. He vuelto a sentir los colores, sonidos y olores de la vida, pero no con la misma intensidad.

Las divagaciones filosóficas y preguntas que por muchos años han ocupado mis pensamientos aún siguen sin respuestas y continúo sin saber si la muerte de Mariana fue un evento que ocurrió porque había llegado su momento, porque estaba escrito, era su destino, su karma o tal vez por un error del universo. Sigo pensando que si algunas cosas hubieran sucedido de otra manera, Mariana aún se encontraría con nosotros. En estos años no he conseguido desarrollar la fe de otras personas que se resignan y aceptan los designios de un Dios en cuyas manos están nuestra vida y nuestra muerte. La idea de que Mariana está “en un lugar mejor” como me dicen muchas personas, no me brinda consuelo. Yo la quiero aquí conmigo, tejiendo juntas nuestra historia que quedó inconclusa.

Me he vuelto más tolerante con las otras personas y mis expectativas han disminuido. Una vez leí algo que me gustó mucho: “la verdadera libertad proviene de aprender a vivir sin expectativas.” Tener pocas expectativas hacia los demás me ha enseñado a aceptarlos tal como son, a no esperar más de lo que me pueden dar y a tener siempre presente su transitoriedad. Las personas llegan y se van de nuestras vidas como la ola llega a la orilla de la playa y luego se retira. No nos queda sino atrapar el instante de ese contacto y dejarlo ir cuando es el momento, sin tratar de alargarlo. Ya no peleo por cosas que antes me parecían trascendentales. Cuando se ha perdido lo más valioso en la vida, ¿qué otra cosa puede ser tan importante que valga la pena pelear por ella? He aprendido a administrar mi energía con mucha más sabiduría, a proteger mi fragilidad emocional y a acercarme y retirarme de las personas respetando mis límites y necesidades. Me ha tomado mucho tiempo ubicarme de nuevo en un mundo donde a menudo me siento extraña, pero he luchado ferozmente por conseguir un espacio en el nuevo mundo que he construido en estos años.

Sé que la muerte de mi hija no tiene resolución porque he perdido una parte mía que es irrecuperable, pero también es cierto que la vida continúa y no me queda sino seguir armando el rompecabezas de mi vida sin Mariana, con los pedazos que quedaron, y continuar deambulando por este valle de sombras donde ya nada volverá a ser igual. Estoy atenta a las señales, que en mi proceso de duelo, me indican el camino a seguir en mi reconstrucción y búsqueda de un nuevo sentido a mi vida. A pesar de todo lo que he perdido, he decidido arriesgarme a seguir viviendo.

4)Libros: Déjame llorar – Anjí Carmelo. Taranná Edicions i Distribucions, S. L. Barcelona.

Un libro de apoyo en la pérdida, un resguardo en las tempestades que nos asolan cuando ese ser tan querido se va, dejándonos solos.
A través de este libro podrán darse cuenta que el período de duelo es necesario y natural.

www.taranna.es

5)Melodía de la vida – Joshua Loth Leibman

La melodía que el ser amado tocó en el piano de nuestra vida nunca será tocada otra vez de la misma manera, pero no debemos cerrar el teclado y permitir que el instrumento se llene de polvo. Debemos seleccionar otros artistas del espíritu, nuevos amigos que, poco a poco, nos ayudarán a recorrer ese camino. Al establecer nuevos patrones de interacción con otras personas, comenzando con el lenguaje y el seguimiento de nuevas rutas de expresión creativa, lograremos la conquista de la aflicción y la muerte.

Si desea enviar su aporte, escriba a gisela@estrella-maili.com

¡Hasta la próxima!

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