Boletín informativo Estrella Maili

Boletin del 2004-12-08

Bienvenidos a una nueva edición del boletín de la Fundación Estrella Mailí.

En este boletín gratuito, encontrará artículos, historias, poemas, bibliografía, enlaces a otras páginas web que ofrecen recursos para personas, especialmente padres, que viven un proceso de duelo. Es un espacio para expresar sentimientos y compartir experiencias...

En esta edición del boletín de la Fundación Estrella Mailí les ofrecemos...
  1. Nota del editor
  2. El espíritu de la navidad - Por: Gisela Luján
  3. No existe la muerte – Poema Anónimo
  4. Diciendo Adiós, cuando un ser querido muere en otra tierra - Por: Neddy Astudillo
  5. Libros:Aprendiendo a decir adios, cuando la muerte lastima tu corazón. Marcelo Rittner. Editorial Planeta, 2004

Les recordamos que pueden ver los boletines anteriores en www.estrella-maili.com

=============== ARTICULOS COMPLETOS ===============

1)Nota del editor

Las festividades de fin de año son difíciles para todos los que hemos perdido a un ser querido. En vez de querer festejar con nuestra familia y amigos, éstas fechas pueden llenarnos de tristeza y soledad.
No hay ninguna prescripción que cure el dolor que sentimos. Sin embargo, podemos hacer algunas cosas que nos ayudan a manejar nuestro dolor durante estas festividades.

· Exprese sus sentimientos. Siempre encontrará algún familiar o amigo con quien compartir su dolor.
· Escoja cómo y con quién quiere compartir. Es importante estar en contacto con sus necesidades. Tiene derecho de decirle a sus familiares y amigos que no siente deseos de celebrar las fiestas y que prefiere quedarse solo con sus recuerdos.
· Elimine estrés innecesario. Si no hay energía para comprar regalos y festejar, no lo haga. Las personas que lo quieren, lo comprenderán.
· Decida qué tradiciones quiere continuar celebrando. Cuáles quiere eliminar o comenzar. Planee con tiempo, para que las fechas festivas no lo tomen por sorpresa y lo invadan sentimientos de miedo y ansiedad.
· Comparta sus recuerdos. En vez de ignorar al elefante blanco en la habitación, hable sobre él. No reprima una sonrisa o las lágrimas que acompañan sus recuerdos.
· Preste atención a su salud física y mental. Quizás se sienta fatigado. Respete lo que su cuerpo y mente le dicen y reduzca sus expectativas durante estas fechas.

2)El espíritu de la navidad - Por: Gisela Luján

Se acerca de nuevo esa epoca del año que remueve nuestros recuerdos y aviva nuestras nostalgias. La proximidad de las fiestas nos entristece porque trae a nuestra memoria momentos compartidos con nuestros seres queridos que ya no se encuentran físicamente con nosotros, pero que habitan en lo mas profundo de nuestra intimidad, protegidos del olvido del tiempo. Desde allí nos envían, de vez en cuando, señales que nos afirman que, a pesar de su irremediable ausencia, están más presentes que nunca. Hoy quiero compartir con ustedes, mis queridos lectores, uno de mis recuerdos que desde hace días ha logrado traspasar las fronteras de mi corazón y se encuentra en mi mente, revoloteando incansable como una abeja juguetona.

En la penumbra del salón, la luz de la vela multicolor se refleja en los rostros de cada una de las personas que, con aire solemne, nos encontramos sentadas alrededor de la mesa, esperando que sea la hora exacta para comenzar nuestro ritual. Ocupamos la cabecera de la mesa, Carlos y yo; en el centro, Mauricio y Claudio, su mejor amigo; Mariana y Andreína, su prima. Claudio y Andreína son nvitados especiales que participan en este importante ritual y nos acompañan sentados en silencio, mirando la vela consumirse, con los ojos bien abiertos y la respiración agitada que traduce la emoción del momento.

Hoy es 21 de diciembre, el día en el cual el espíritu de la navidad, invocado por todos los presentes, vendrá a colmar sus bendiciones sobre nosotros y a llevarse con él, nuestros más íntimos deseos y peticiones para el año nuevo que se aproxima. Los deseos, en los que debemos pensar con mucha seriedad, ya que no pueden ser más de uno por mes , se escriben en tiras de papel y se guardan durante todo el año. Solamente de abren el 21 de diciembre del año venidero para constatar cuántos de nuestros deseos fueron concedidos, y dar gracias al espíritu de la navidad por su generosidad

Los jóvenes han cortado tiras de papel, 12 para cada persona, y las han repartido a los que estamos allí reunidos. Una vez finalizada la repartición de papeles y lápices, pido silencio a todos, ya que una algarabía se ha apoderado del salón, y tomo entre mis manos el papel con las palabras que, en la quietud de la noche, invocarán la presencia del espíritu de la navidad. Leo las palabras pausadamente y acto seguido, procedemos a escribir en las tiras de papel, nuestros 12 deseos. Soy la primera que termina de escribir y, mientras espero a que los demás terminen su tarea, observo a Mariana mientras escribe con gran concentración sus deseos en las tiras de papel, que luego dobla meticulosamente e introduce en una cajita que ha traído de su habitación. Cuando termina cierra la caja y la agita varias veces. Se siente observada y levanta su mirada regalándome una amplia sonrisa llena de complicidad. Luego se excusa para ir a su habitación a guardar la cajita que contiene los secretos de su corazón, sus mas íntimos deseos.

De las personas que nos reunimos esa noche a invocar el espíritu de la navidad y a escribir nuestros deseos, solamente Mariana no tuvo la oportunidad de revisar los papeles el año siguiente y verificar si algunos de sus deseos se cumplieron… Pero yo lo hice por ella…abrí la cajita y fui desdoblando una a una, las tiras de papel y leyendo sus deseos, con el corazón desgarrado. Todos, menos uno, eran deseos para personas a quienes ella amó mucho: su hermano, su papá, su abuelo, yo… Me conmovió profundamente encontrar una prueba más de la generosidad de sentimientos que derramó durante su corta vida. Allí estaba yo, testigo solitario de un espíritu generoso para quien las necesidades de los otros eran más importantes que las suyas. Mariana, por si acaso no lo sabes, puedo decirte que algunos de tus desos se cumplieron.

Este es uno de mis muchos recuerdos de Mariana, que me enternece hasta las lágrimas. Reconstruir esa vivencia aunque sea en imágenes, es trasladar a Mariana desde el allá y entonces al aquí y ahora y sentir por un breve momento su presencia. Pienso que nuestros recuerdos abren una ventana a través de la cual podemos volver al pasado y conectarnos con las personas que fueron y continúan siendo parte fundamental en nuestras vidas. Nuestros recuerdos los mantienen vivos y presentes en una dimensión diferente, pero no por ello menos importante. Comprendo que cuando el duelo es reciente y los recuerdos muy dolorosos, tratamos de evitarlos a toda costa, pero llega el día en que las lágrimas derramadas por la profunda tristeza, caen en terreno fértil y allí comienzan, poco a poco, a crecer las flores del recuerdo. Cultívalas, querido lector, que cada una de ellas es un vínculo amoroso con tu ser querido. Y en estas fiestas, alza tu copa y brinda por ellos.

3)No existe la muerte – Poema Anónimo

Existe un plan mucho más grande que el plan que conoces,
Existe un paisaje más amplio que el que ves.
Existe un cielo donde pueden ir las almas que arroja la tormenta,
Tú la llamas muerte, nosotros, inmortalidad.

Tú le llamas muerte, el sueño que parece eterno.
Nosotros lo llamamos nacimiento, el alma al fin libre
ni el tiempo ni el espacio la entorpece – tú lloras
¿Por qué lloras en la muerte?
Es inmortalidad.

Adiós querido viajero – no pasará mucho tiempo.
Tu trabajo está hecho – ahora, que en paz descanses.
Tus buenas acciones y pensamientos continuarán viviendo.
Esto no es muerte,
es inmortalidad.

Adiós querido viajero, el río avanza continuamente
La cadencia de tu canto flota en mí
Y ahora sabes lo que todos los hombres aprenden,
no existe la muerte,
existe la inmortalidad.

4)Diciendo Adiós, cuando un ser querido muere en otra tierra - Por: Neddy Astudillo

Fue hace sólo un año - después de morir el padre de mi hijo mayor en Venezuela - que me tocó aprender a decir adiós, desde lejos, y ayudar a mi hijo de 10 años a hacer lo mismo. Aunque nos avisaron del accidente a tiempo, nos encontramos después de ya hechas las maletas que el pasaporte de mi hijo estaba vencido. Era viernes y no había reparo. Nos tocó despedirnos desde lejos.

Desde entonces he conocido decenas de personas que han tenido que decir adiós de la misma manera y sobrevivir el duelo como les sea posible. Unos lo logran, pero muchos, desperanzados por la distancia, cargan la pena por años esperando que el tiempo la borre, pero no la borra. ¿Qué podemos hacer?

Aunque suene raro, la pena es nuestra mejor compañera. Ella llega, sin llamarla, para sanar nuestro corazón y ayudarnos a vivir sin el ser querido. Muchos quisiéramos ponerle límites y fechas a su visita, pero ella no se va hasta que hemos creado los espacios necesarios para que sus sentimientos afloren y cumplan su cometido.

Cada quien vive la pena de manera distinta. En su presencia no hay emociones buenas ni malas. Es normal sentir rabia, confusión, miedo, tristeza profunda, incredulidad. También es normal querer aclarar una y otra vez lo sucedido y buscar porqués; compartir lo sucedido o querer estar sólos. Lo importante es que cualquier sentimiento o reacción que aflore sea aceptada; no nos haga daño o nos aleje de los demás por mucho tiempo. La verdad es, no existe una manera “normal” o “anormal” de reaccionar a la perdida de un ser querido.

Si sus familiares no pueden apoyarle -tal vez ellos están sufriendo su propio duelo- busque la ayuda de un grupo de apoyo al pesar, un consejero espiritual o un amigo/a que pueda entender por lo que ud. está pasando.

Si siente miedo ante la intensidad de sus sentimientos, recuerde que estos tienen una función sanadora y la única manera de resolverlos es sintiéndolos. Si el dolor es muy intenso y a la vez prolongado (Ej: le imposibilita hacer las tareas diarias más sencillas; pasa más de dos semanas con una depresión profunda y/o está considerando el suicidio), busque ayuda inmediata de un especialista.

Durante este tiempo tenemos que tenernos mucho amor y paciencia. Este no es el momento de probar nuestras fuerzas. Si necesita, pida ayuda. Lo más seguro es que sus amigos están deseosos de ayudarle. Enséneles cómo hacerlo.

Si necesita volver a trabajar pronto, asegúrese de tener cada día un momento sagrado en honor a su ser querido, para sentir, recordar, escribir, llorar, gritar, pensar, orar, meditar, lo que sienta que necesita. Dese tiempo para sanar.

Cuando el día llegue y pueda, trate de invertir el amor y los sentimientos que tiene hacia su ser querido en actividades o relaciones que puedan retribuir su dedicación. Reúnase con otros que están viviendo experiencias parecidas; ofrézcase como voluntario/a en obras para el bien común; si puede hacerlo, vieje a su país, pinte, cante con pasión, escriba poemas! El amor que ud. tuvo por su ser querido nunca morirá, sólo necesita ser canalizado hacia nuevos espacios y donde puede ser de bendición para otros.

El día del entierro, a la misma hora, mi hijo y yo abríamos huecos en la tierra para sembrar flores perennes. Con ellas también enterrábamos nuestros sueños. Así fué como participamos simbólica y verdaderamente de un acto que sucedía a miles de millas al Sur. Cuando estábamos por entrar denuevo a la casa, notamos derrepente que un pajarito todo amarillo llegó y se posó sobre las primeras flores que sembramos. Para nosotros ese fué un regalo del cielo; su presencia nos recordó que en el amor verdadero no hay distancia ni tiempo.

Neddy Astudillo
neddy@csalearningcenter.org

5)Libros:Aprendiendo a decir adios, cuando la muerte lastima tu corazón. Marcelo Rittner. Editorial Planeta, 2004

“Un hermoso libro en el cual su autor nos enseña que, arrollados por el dolor, podemos perder de vista algo esencial, que no estamos solos y que no es necesario soportarlo estoica ni aisladamente. Con este libro aprendemos que el dolor es importante, que no sólo es un sentimiento que debemos vencer sino una manera de dar salida a nuestras emociones, a nuestro coraje e impotencia. Puede ser, incluso, el camino a nuestra liberación…”
Sandro Cohén

www.editorialplaneta.com.mx

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!Hasta la próxima!

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