Boletín informativo Estrella Maili

Boletin del 2008-02-03

Bienvenidos a una nueva edición del boletín de la Fundación Estrella Mailí.

En este boletín gratuito, encontrará artículos, historias, poemas, bibliografía, enlaces a otras páginas web que ofrecen recursos para personas, especialmente padres, que viven un proceso de duelo. Es un espacio para expresar sentimientos y compartir experiencias...

En esta edición del boletín de la Fundación Estrella Mailí les ofrecemos...
  1. Nota del editor
  2. Para reflexionar: ¿Nobleza o maldad?
  3. Pérdida de fe- Envía Norma
  4. Para leer: Lecciones de vida, Elisabeth Kubler-Ross . Editorial: Vergara
  5. Incidencia de la pérdida de hijos en la relación de pareja - Juan Carlos Bianchi

Les recordamos que pueden ver los boletines anteriores en www.estrella-maili.com

=============== ARTICULOS COMPLETOS ===============

1)Nota del editor

La muerte de un hijo nos lanza de cabeza a un viaje al interior de nosotros mismos que muchas veces produce cambios profundos en nuestra filosofía de vida, creencias, actitudes y valores. Algunas personas sienten que la experiencia es una prueba a su fe y se rebelan contra este “castigo divino”. Otros asumen la prueba con estoicismo y resignación y consiguen en la terrible experiencia, combustible para avivar la llama de su fe.
Para otras personas que no tienen creencias definidas y que navegan entre múltiples posibilidades, la muerte de un hijo puede tener diversas explicaciones que se modifican según cambie la base filosófica / religiosa de la persona.
Sin embargo, algo Sí es común entre todos los padres que hemos perdido un hijo por muerte: la necesidad de mantener vivo su recuerdo, no importa cuánto tiempo haya pasado desde su viaje. En las primeras etapas del duelo, esta necesidad nos impulsa a involucrarnos en alguna actividad que tiene como objetivo honrar la memoria de nuestros hijos; a investigar posibles canales de comunicación con nuestros hijos muertos a través de la religión, espiritismo, etc.; a hablar constantemente de ellos con familiares y amigos, recordando momentos compartidos. A medida que pasa el tiempo y la pérdida es más antigua, algunos recuerdos se esfuman como nubes. Los detalles comienzan a ser borrosos, como si los estuviéramos viendo a través de un vidrio empañado. Pero no debemos entristecernos. Nuestros amados hijos siguen allí presentes aunque no podamos verlos, navegando libremente en un estado consciente que no está atado a ninguna realidad. Y siempre los podremos encontrar en nuestros recuerdos, sueños e imaginación.

2)Para reflexionar: ¿Nobleza o maldad?

Un hombre piadoso dijo a sus seguidores: “Es maldad tomar vidas y nobleza salvarlas. Todos los días pido salvar cien vidas. Lanzo mi red en el lago para atrapar cien peces. Coloco los peces en la orilla, donde comienzan a retorcerse.” “No teman”, les digo. “Los estoy salvando de ahogarse.” Los peces se tranquilizan y se quedan inmóviles. Pero con tristeza observo que es siempre muy tarde. Los peces mueren. Como es un pecado malgastar cualquier cosa, me llevo esos peces muertos al mercado y los vendo a buen precio. Con el dinero que recibo, compro más redes para poder salvar más peces.

3)Pérdida de fe- Envía Norma

Hace 7 meses y 20 días perdí a mi hijo y no he logrado reconciliarme con Dios. No he dejado de creer en Él ni tampoco creo que me castigó porque no creo en un Dios castigador, pero sí pienso que me dio la espalda cuando más lo necesitaba o no quiso escucharme, a pesar de que yo siempre me comuniqué con Él para agradecerle día a día lo feliz que era hasta ese momento. Además nunca hice daño a nadie ni me gustan los problemas y siempre hice cosas buenas que pudieran halagarlo, como servir al prójimo.

¿POR QUÉ NO ME ESCUCHÓ Y SE LLEVÓ A MI ÁNGEL?
normita_betty_flores@hotmail.com

4)Para leer: Lecciones de vida, Elisabeth Kubler-Ross . Editorial: Vergara

La tragedia no es que la vida sea corta, sino que a menudo comprendemos demasiado tarde lo que es realmente importante. Los que están a punto de morir aprenden mucho al final de su vida, en general cuando ya es demasiado tarde para aplicarlo. Este es un libro que habla más sobre la vida y los vivos.
En lecciones de vida, la autora nos enseña que debemos aprender para vivir la vida en su dignidad.

5)Incidencia de la pérdida de hijos en la relación de pareja - Juan Carlos Bianchi

Al iniciarse el duelo, vivencias confusas y negativas como la culpa, el resentimiento, la impotencia, la sensación de ser incomprendidos por el medio familiar y social se hacen presentes en ambos padres.
Son además estas emociones vividas de modo particular en cada uno de ellos, y a menudo no coincidentemente.
Frente a tales hechos el silencio, la incomunicación, la hostilidad o los reproches, se instalan en la pareja que buscará entonces resolver individualmente su duelo distanciándolos aún más.
Probablemente un falso sentimiento de “fidelidad” hacia el hijo ausente hará que disminuyan o se anulen las gratificaciones habituales de la pareja, ahondando así el dolor y la tristeza. De este modo el distanciamiento entre los padres será evidente y el sinsentido del vínculo comenzará a instalarse en ellos.
Se apoyan en estos hechos las estadísticas que hablan de un aumento de las separaciones en las parejas que han perdido hijos.(**)

Al detenernos en el análisis de este desarrollo, notamos que las características del vínculo preexistente a la pérdida cobran una incidencia fundamental en la evolución de los hechos.
Los que con antelación al duelo sobrellevaban una relación conflictiva son los que dan razón a éstas estadísticas, ya que la pérdida obra como detonante que pone en evidencia todo lo que hasta allí se negaba.
De todos modos la separación podría evitarse si llegado a este punto ambos padres reconocen y asumen su propio conflicto, y recurriendo a una ayuda externa (espiritual o terapéutica) evitan sumar al dolor del duelo la ruptura del vínculo matrimonial.
En cambio, una pareja bien integrada compartirá su dolor, cada uno será para el otro el mejor interlocutor para su duelo, buscarán juntos ayuda, esclarecimiento, consuelo, y unidos recorrerán el difícil camino.
No habrá silencios, recordarán al hijo a veces con una lágrima, otras con una sonrisa, y el vínculo quedará fortalecido por la experiencia compartida.

Algunas sugerencias finales para los padres que atraviesan éste tipo de situaciones son:

• Poder escuchar las demandas y requerimientos del otro.

• Identificarse con el sentir de su cónyuge

• Romper los pactos de silencio con respecto al duelo.

Recordar al ausente cada vez que sientan necesidad de hacerlo, de manera intimista y sin la presencia de terceras personas que no siempre están dispuestas a participar de este tipo de reminiscencias.

• No postergar un diálogo por temor al conflicto.

• Incluir la tolerancia y las concesiones en la relación.

• Rescatar los roles perdidos o empobrecidos dentro de la pareja.

Poniendo en práctica éstas sugerencias, tal vez logremos que las paralelas de la existencia individual en la pareja que enfrenta el duelo, puedan unirse para un compartido beneficio.

(*) Aunque referida a la muerte de su amada esposa, y no a la de un hijo, la siguiente estrofa en la que Macedonio Fernández describe su honda pena, encierra con lucidez el sentimiento que embarga al ser humano ante una pérdida irreparable;

( Amor se fue); mientras duró

de todo hizo placer,

cuando se fue,

nada dejó que no doliera.

(**) He conocido, sin embargo, varios casos en que la pareja de padres se había separado con bastante antelación al doloroso suceso de la pérdida de un hijo, y el hecho de sentirse unidos en el dolor los ha acercado nuevamente a reiniciar la vida en pareja.

Si desea enviar su aporte, por favor escriba a: gisela@estrella-maili.com

¡Hasta la próxima, amigos!

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