Boletín informativo Estrella Maili

Boletin del 2006-04-06

Bienvenidos a una nueva edición del boletín de la Fundación Estrella Mailí.

En este boletín gratuito, encontrará artículos, historias, poemas, bibliografía, enlaces a otras páginas web que ofrecen recursos para personas, especialmente padres, que viven un proceso de duelo. Es un espacio para expresar sentimientos y compartir experiencias...

En esta edición del boletín de la Fundación Estrella Mailí les ofrecemos...
  1. Nota del editor
  2. Tú eres mi regalo – Luz Díaz
  3. En memoria de Jaén Jesús Vega – Antonio Vega
  4. Saludos– Ana María Montañez
  5. Compartiendo – Gisela Luján
  6. Historia de Andy: www.andyamor.com

Les recordamos que pueden ver los boletines anteriores en www.estrella-maili.com

=============== ARTICULOS COMPLETOS ===============

1)Nota del editor

El duelo es un proceso personal, pero a la vez universal. Los sentimientos son los mismos, no importa la cultura a la cual pertenecemos. Es la expresión de estos sentimientos, lo que es diferente. Compartir con otras personas que comprenden nuestros sentimientos es una experiencia enriquecedora, un aprendizaje sobre nosotros mismos que nos permite percibir cuánto hemos avanzado en nuestro duelo.

2)Tú eres mi regalo – Luz Díaz

Te has ausentado de mi lado,
pero nunca de mi corazón.

Te tengo tan presente;
escucho tu risa, escucho tu voz.

Te has ausentado de mi lado,
pero nunca de mi corazón.

Tus regalos los veo
en los amaneceres,
en las puestas de sol.

Estrella titilante,
alumbras mi corazón.
Eres luna en mi noche oscura;
eres luz en mí día sin sol.

Te has ausentado de mi lado,
pero nunca de mi corazón.

El recuerdo de tu vida;
los regalos de tu amor,
viven siempre en mi alma:
profundamente, en mi corazón.

Tú eres mi regalo.
Tú eres mi luna y mi sol.

Luz D. Díaz
2005

ldiaz@onelegacy.org

3)En memoria de Jaén Jesús Vega – Antonio Vega

Jaén, era un muchacho como todos los jóvenes, con ganas de luchar por una vida mejor, con sacrificio pero con mucha honestidad.

Ese siempre a sido mi norte: enseñarle a todos mis hijos a actuar con sinceridad y honestidad en todos los sentidos.

Desde pequeño siempre tuvo esa chispa de muchacho despierto e inteligente en todo lo que se proponía.

En nuestras conversaciones cotidianas siempre me decía: “Papá, tranquilo”...“Yo sé lo que hago”.

En el liceo fue siempre el primero de su clase. Se graduó de bachiller y empezó en la Universidad.

Se metió de lleno en sus estudios y yo siempre tuve la ilusión de verlo recibiendo su título, por su lucha y dedicación.

Lamentablemente no pude ver cristalizar sus sueños. Verlo graduado, como siempre soñé.

Porque por razones que uno no entiende, por muchos ¿por qué?, nunca obtiene la respuesta.

Pero siempre me preguntaré... ¿Por qué?

¿Por qué se fue?

¿Por qué tenía que ser él?

¿Por qué tenía que pasarme a mi?

¿Por qué Dios no intervino y lo protegió?

¿Por qué tenían que quitarle sus sueños

¿Por qué dañar a toda una familia?

¿Por que? Sin él nada es igual

¿Por qué a él no a mí?

¿Por qué no acepto su partida?

¿Por que? - ¿Por que? - ¿Por que?

Hijo, siempre te recordaré.

Antonio Vega

carpinteriaydecorimas@hotmail.com

4)Saludos– Ana María Montañez

¡Hola! Un saludo y un abrazo para todos los que de una manera directa e indirecta viven el dolor de la ausencia de un ser tan adorado y querido, hace unos días le escribí a Gisela sobre Alejandro de 3 años quien se fue en el momento en que menos lo esperaba y dejando mi mundo y mi vida con un dolor que hoy 3 meses después no he podido superar, leo mucho sobre experiencias parecidas y me doy cuenta que para muchas mamas han pasado años pero no por eso deja de doler menos, me pregunto que tanto camino me queda por recorrer y como estaré yo al cabo de esos mismos años. Creo que en el fondo de eso se trata, no de superarlo si no de aprender a vivir con ese dolor de la mejor manera posible en honor a todo lo lindo que nuestros hijos pudieron darnos y enseñarnos, yo al igual que muchas madres me he esforzado mucho por tratar de entender porque pasan estas cosas, he tratado de perdonarme y también trato de no culpar a Dios, y se también que este camino es solitario porque aunque las personas que nos aman tratan en lo posible por reconfortarnos, al final de todo, el proceso de aceptación sólo parte de nuestro propio corazón. Trabajo muchísimo por transformar esta experiencia en algo positivo, ayudar a otras personas, consolar, tratar de que mi experiencia y mi poco camino recorrido le s sirve de algo. Así como dice Gisela, Alejandro y yo estamos unidos por hilos invisibles; eso para mí traduce a conectarnos por hilos de amor y de esperanza, de recuerdos y experiencias donde la relación con nuestros seres amados se vuelve netamente espiritual pero no por eso menos importante. Bebé, siempre estarás conmigo, porque ahora formas totalmente parte de mí. Te amare hasta mi ultimo aliento y tratare de ser siempre la mejor para que mi encuentro contigo en el momento que llegue mi partida sea directamente a tus brazos. Te amo. Tu mamita.

Para aquellas mamás que como yo, comienzan hasta ahora este largo camino les recomiendo, que traten de leer mucho, en verdad hay personas que saben mucho sobre todo esto y a través de sus libros nos proporcionan guías para continuar con nuestras vidas, y sin nuestros adorados hijos.

amontanez@accionplus.com

5)Compartiendo – Gisela Luján

El camino del duelo está poblado de primeras veces y cada uno de nosotros escoge de qué manera va a comenzar su proceso, un paso necesario para poder resolver nuestro duelo y salir adelante.
Cuando Mariana murió, tomé la decisión de sumergirme en la oscuridad del duelo con la esperanza de que en algún momento iba a encontrar la luz que había perdido. En mis momentos de desesperación recordé muchas veces la frase “el momento más oscuro de la noche, se da, exactamente, en el instante previo al amanecer”. Comprendí que el tiempo solo, no cura y que era necesario luchar por recuperar la vida.

Así, con ésta determinación, poco a poco fui dando pequeños pasos que me ayudaron a recuperarme; primero me ocupé de mi salud física y mental, prestando atención a las necesidades de mi cuerpo y mi psiquis. A medida que mi energía comenzó a fluir de forma más consistente, decidí brindar apoyo a otros padres que también han perdido hijos por muerte. Escribí mi libro y con ayuda de mi esposo, creamos la página Web de nuestra hija y la Fundación Estrella Mailí. En este proyecto asumí el rol de facilitadora del proceso de duelo de padres que como yo, en los primeros años después de la muerte de mi hija, buscan a alguien quien les comprenda, que comparta su dolor y tristeza y que esté dispuesto a caminar con ellos el largo y atemorizante camino del duelo.

Cada una de estas personas que a lo largo de estos años han sentido la necesidad de contactarme y contarme su historia, me han enseñado algo sobre mí y sin saberlo, me han ayudado a seguir adelante, a estar en contacto con mi dolor y a avanzar en mi proceso de duelo. He llorado leyendo o escuchando sus historias, porque cada una de ellas me pone en contacto con mi pérdida.

Algunos padres me contactan y en dos líneas narran apresuradamente su experiencia, como si una vez que decidieron lanzar su historia al ciberespacio, se arrepintieran, o quizás no supieran si del otro lado de la red, alguien fuese a leerla; otros quieren consejos sobre su relación de pareja o con los hijos vivos que necesitan de ellos. Hay historias con una dosis muy alta de culpa, rabia, de preguntas que no tienen respuestas, de resignación y de esperanza.

Yo me pregunto: ¿Qué necesitan? ¿Qué puedo ofrecerles? Me remonto a las primeras etapas de mi duelo, cuando lo único que necesitaba era alguien que me escuchara hablar de Mariana y de mis sentimientos, una y otra vez. Pienso que estos padres que me escriben a diario, necesitan escuchar que tienen derecho de ser felices, que no son culpables por los caprichos de la vida, el destino o karma y que, aunque sus hijos ya no viven físicamente con ellos, no los han perdido, los tienen más cerca que antes, porque llevan los recuerdos de su ser amado dentro de ellos. Necesitan comprender que la vida está hecha para vivirla y que pueden seguir viviendo, a pesar del dolor por la muerte de sus hijos. A pesar de estar incompletos, están más enteros que antes, porque el dolor y el contacto con la muerte de sus hijos les han enseñado a apreciar lo que la vida les ofrece. Algunos padres se quejan de su suerte, creen que son los únicos a quien la vida les ha propinado un zarpazo. Pareciera que han sepultado su futuro en su pasado y se niegan a vivir, pensando que de esta forma, honran la memoria de sus hijos muertos. Comprendo que esta ha sido la elección que han hecho y respeto su decisión, aunque no esté de acuerdo. Pienso que después de la muerte de un hijo, es importante luchar para rescatar el deseo de vivir, esa llama débil que se ha extinguido, atizar las cenizas del fuego que una vez ardió y permitir que esa llama comience poco a poco a crecer y a calentarnos. Entonces, estaremos honrando desde la vida a quienes partieron muy pronto.

6)Historia de Andy: www.andyamor.com

Una hermosa historia de una joven que luchó por su vida mientras pudo y aceptó su muerte con valentía y serenidad.

Si desea enviar material, escriba a gisela@estrella-maili.com

Gracias, amigos y ¡hasta la próxima!

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