Boletín informativo Estrella Maili

Boletin del 2005-12-10

Bienvenidos a una nueva edición del boletín de la Fundación Estrella Mailí.

En este boletín gratuito, encontrará artículos, historias, poemas, bibliografía, enlaces a otras páginas web que ofrecen recursos para personas, especialmente padres, que viven un proceso de duelo. Es un espacio para expresar sentimientos y compartir experiencias...

En esta edición del boletín de la Fundación Estrella Mailí les ofrecemos...
  1. Nota del editor
  2. Poema Anónimo
  3. Tú y el pajarito o el pajarito y tú – Fernando Bahamondes
  4. El duelo y la formación de una nueva identidad – Gisela Luján
  5. Los Amigos Compasivos (The Compassionate Friends)
  6. Libros: Cómo crecer a través del duelo, Rosette Poletti y Barbara Dobbs.
  7. Reflexión

Les recordamos que pueden ver los boletines anteriores en www.estrella-maili.com

=============== ARTICULOS COMPLETOS ===============

1)Nota del editor

De nuevo se acerca esta época del año llena de nostalgia y recuerdos de nuestros seres queridos que emprendieron su viaje hace poco o mucho tiempo. Nos visitan en nuestros sueños cada vez que pueden hacer un alto a sus nuevas y múltiples ocupaciones- no consigo aceptar que estén en actitud contemplativa en la eternidad.- Los echamos de menos, ¡claro que sí! Pero, de una forma u otra, vamos aceptando que su ausencia es permanente y cada uno de nosotros inicia el proceso de desarrollar una nueva identidad y una nueva relación con ellos, que perdura a través del tiempo.
Extrañamos su presencia física, su risa, sus abrazos, las confidencias y las peleas... Ahora que no están, ¡no los imaginemos perfectos!
Estarán con nosotros en cada una de nuestras celebraciones familiares, nos enjugarán las lágrimas cuando nos quede un abrazo pendiente, nos besarán suavemente y nos susurrarán mil palabras al oído que se mezclarán con las risas y el sonido de las copas al brindar.
Nuestros seres queridos no nos abandonan y en estas navidades estarán con nosotros, como han estado cada minuto desde que, después de deambular por esta realidad, volvieron a casa.

2)Poema Anónimo

Extráñame... pero déjame ir

Cuando llegue al final del camino,
y el sol se ponga para mí.
No quiero rituales en un cuarto lleno de tristeza.
¿Por qué llorar por un alma que al fin es libre?
Extráñame – pero no por mucho tiempo,
y nunca con tu cabeza baja.
Recuerda el amor que una vez compartimos.
Extráñame... pero déjame ir.

3)Tú y el pajarito o el pajarito y tú – Fernando Bahamondes

Hoy no tenía que trabajar, como es mi costumbre planeé varios trabajos en casa que había postergado por un tiempo debido a mi poca motivación para hacerlos. Empecé por cortar el pasto, tan luego empecé, el pajarito que siempre viene a vernos, empezó una especie de juego conmigo, quería hacerse notar que estaba allí y empezó a revolotear alrededor de la máquina de cortar pasto; saltaba desde la cerca hacia el pasto, desde el pasto hacia otro punto, llegó incluso a revolotear a menos de un metro de mis pies, saltando a la máquina y luego hacia la cerca Yo le hablaba y le decía I love you my little girl, I love you, everybody loves you. Continué trabajando y el pajarito seguía como esperando algo. Paré de cortar el pasto y le dije: Quiero pensar que eres tú mi niña que viene a verme, que viene a ver a su viejito, no sé que decir, ni que creer, sólo quiero pensar que tu viniste a verme, gracias mi niña, gracias Katherine, ahora se que eres tú y que querías decirme que estabas aquí conmigo. Luego el pajarito voló y no lo ví hasta tarde, cuando le conté Elba, apareció picando o jugando en el patio de casa.
Estoy loco? Cualquiera que me hubiera visto o escuchado se hubiera reído de mí.
¿Cómo puedo pensar que un pájaro pueda ser mi hija perdida? ¿Y por qué no? Yo le hablo y el pajarito me trae el recuerdo de mi hija. ¿Qué puede hacer un padre sin hija? ¿Puede alguien pensar que estoy loco, si no hay nadie que pueda decirme que no es ella?

Te quiero mi niña y gracias por venir a verme

Tu viejito
Fernando.Bahamondes@bluescopesteel.com

4)El duelo y la formación de una nueva identidad – Gisela Luján

Hace algunas semanas leí un artículo muy interesante sobre la teoría que sostienen algunos científicos de que los hijos, aun siendo adultos, probablemente lleven en su cuerpo células de su madre que recogieron cuando estaban en el útero, y la madre puede llevar en su cuerpo células de su hijo hasta 20 años después de su nacimiento. Mi pensamiento, de inmediato, se dirige a la posibilidad de que yo lleve en mi cuerpo células de mi hija y que mi relación con ella no sea sólo espiritual, sino que continúe, de alguna manera, siendo física.

En caso de que esta teoría sea cierta, me pregunto si llevar células de nuestros hijos muertos en nuestro cuerpo tiene relación con el proceso de identificación que muchos padres sienten con un hijo que muere. En mi caso y como parte de mi experiencia de duelo, pienso que por mi deseo de mantener la relación con Mariana, he tomado rasgos de su personalidad: mi voz tiene a veces los matices de la suya, mi risa trata de sonar como su risa de cascabeles, me encuentro a veces haciendo algunos gestos tan típicos de Mariana y usando las mismas expresiones que ella usaba al hablar. Pienso que al quedar sin identidad, con un “self” totalmente desintegrado después de la muerte de mi hija, fui (re)construyendo mi nueva identidad incorporando aspectos de su personalidad y rasgos de la persona que yo era antes de su muerte. Puede ser también que este proceso de identificación con mi hija me sirva para mantener siempre presentes los lazos de mi relación con ella que también define quien soy.

Esta nueva identidad incluye un cambio de percepciones del mundo, valores, expectativas y creencias; también, reconocer qué cosas han quedado inalteradas, a pesar de la experiencia traumática que hemos vivido. Nuestra nueva identidad nos permite, por lo tanto, adaptarnos y reconectarnos a un nuevo mundo del cual nuestros hijos ya no forman parte físicamente, ya que el mundo que conocíamos antes se ha convertido en un lugar extraño e inhóspito y nos parece que no tenemos lugar en él. Dejamos de incluir a nuestros hijos en nuestros planes, en nuestro futuro, y llegan, al mismo tiempo, nuevas experiencias a nuestras vidas de las cuales nuestros hijos ya no participan, nuevos afectos que nunca conocerán. Para mantener la relación con nuestros hijos fijamos en nuestra mente su imagen que permanece inalterada a lo largo de los años y construimos otra imagen que permanece en la sombra, con rasgos que a nosotros nos parece que pudieran ser los de nuestros hijos físicamente ausentes, rasgos de personalidad que nunca podremos comparar con los que nuestros hijos muertos hubieran desarrollado. Dependiendo de la etapa de crecimiento en que se encontrarían nuestros hijos, tomamos de otros niños, jóvenes o adultos, rasgos físicos y cualidades para darle forma a esa otra imagen en la sombra. Sin embargo, a veces nuestro esfuerzo es infructuoso ¡Cuantas veces me he esforzado por imagirme a Mariana convertida en una joven adulta! Por más que me concentro y trato de construir una nueva imagen de ella, siempre aparece como la niña de 14 ½ años que quedó anclada en mi mente. Mariana, eterna adolescente, me mira con sus grandes ojos marrones desde muchos rincones en nuestro hogar.

La formación de esta nueva identidad después de la muerte de un hijo implica también un cambio de roles, lo cual puede ser muy conflictivo. Después de la muerte de un hijo, dejamos de ser padres para el hijo que muere, pero cuando todavía quedan hijos vivos, somos forzados a continuar desempeñando nuestro rol de padres con nuestros hijos vivos, una tarea sumamente difícil e incompatible con nuestros sentimientos, que, en muchos casos, puede ocasionar angustia y rabia hacia los hijos vivos ¿Cómo seguir siendo padres cuando nuestro corazón está destrozado? ¿Cómo dar a nuestros hijos vivos el amor y la atención que merecen si la escasa energía que tenemos se nos va en tratar de sobrevivir al horror de la muerte de un hijo? Muchas veces, los padres necesitan retrasar el duelo para poder seguir siendo padres de sus hijos vivos y atender los múltiples problemas que se presentan como consecuencia de esta experiencia que impacta a todos los miembros de la familia. El proceso de duelo se retrasa y con ello, la construcción de la nueva identidad y la readaptación a la vida.

Es importante que los padres, como parte del proceso de duelo, construyan una nueva identidad, dejando algunos roles y asumiendo otros nuevos como consecuencia de la muerte de un hijo. Esta transición es muy difícil y dolorosa pues muchos padres temen perder la relación con el hijo que ha muerto. Por eso, los padres necesitan pasar por todas estas etapas si desean resolver su duelo de una manera positiva. El proceso de formación de una nueva identidad no significa reemplazar o minimizar la pérdida, sino desarrollar una nueva relación con el hijo que muere, ubicándolo en un nuevo espacio en la vida de los padres y de la familia.

5)Los Amigos Compasivos (The Compassionate Friends)

La ceremonia de la vela encendida para recordar a nuestros hijos alrededor del mundo, se llevará a cabo este domingo 11 de diciembre a las 7:00 pm., de su hora local.
Mantengamos nuestra vela encendida por 1 hora, así nuestros hijos tendrán luz de las velas encendidas en muchas partes de la tierra...
Si desea más información, visite www.thecompassionatefriends.com

6)Libros: Cómo crecer a través del duelo, Rosette Poletti y Barbara Dobbs.

Cualquier pérdida es dolorosa. El proceso de duelo es un camino sinuoso y complejo que supone una experiencia intensa, a nivel psíquico, emocional, mental y espiritual. Ante la llegada de esa pérdida inesperada y, muchas veces, incomprensible, cada persona vive su dolor opresivo y personalísimo.
El sufrimiento forma parte de la vida y saber crecer a través del duelo es el único camino para una existencia plena.

Ediciones Obelisco, 2004
www.edicionesobelisco.com

7)Reflexión

El ser humano debe tomar conciencia de que nada es permanente; todo está en un continuo proceso de cambio. Nada permanece inmóvil. Todo nace, crece y muere. En el preciso instante en que algo alcanza su punto culminante, empieza a declinar. Nada es permanente, salvo el cambio.

Gracias a todos nuestros colaboradores y si desea enviar su aporte, escriba a: gisela@estrella-maili.com

¡Hasta la próxima, amigos!

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